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Esta semana en Europa

El relanzamiento de la dimensión social de la UE

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros socios de Eyes on Europe. https://eyes-on-europe.eu/eus-social-dimension/
Las instituciones de la UE han estado tratando de hacer frente a los retos sociales impuestos por la crisis económica. A pesar de sus esfuerzos, todavía se necesitan acciones concretas para apoyar el desarrollo de la agenda social, especialmente antes de las elecciones europeas de 2019, con el fin de bloquear la oleada euroescéptica.
El impacto de la crisis en las políticas sociales

La crisis financiera y económica, que comenzó en los Estados Unidos en 2008, ha afectado gravemente a Europa en su conjunto y, en particular, a la zona euro con la crisis de la deuda soberana. Desde entonces, los países europeos han estado luchando para garantizar los estándares de política social que se alcanzaron durante el crecimiento económico anterior a la crisis. La respuesta de la UE a esta problemática situación exigió a los Estados miembros que adoptaran medidas de austeridad; los recortes en el gasto público han afectado gravemente al Estado de bienestar y, en consecuencia, los países europeos no han proporcionado una protección social adecuada a sus ciudadanos. Aunque la consolidación fiscal se consideraba necesaria en la mayoría de los países en dificultades, las medidas de austeridad han resultado no estimular el crecimiento económico a largo plazo y, al mismo tiempo, han sido condenadas por socavar los derechos económicos y sociales. De hecho, las políticas nacionales para recortar el gasto público y reducir los salarios y los precios no se han combinado con reformas que fomenten el crecimiento. Durante la última década, hemos sido testigos de un alto nivel de desempleo, un aumento de la desigualdad económica, la pobreza y la fragmentación social en Europa, junto con el debilitamiento general de la capacidad de los Estados para adoptar políticas nacionales redistributivas eficaces. Por estas razones, era crucial abordar las debilidades estructurales del modelo económico europeo y aplicar urgentemente una estrategia ambiciosa para un crecimiento sostenible e integrador tras la crisis.

El pilar europeo de los derechos sociales: ¿es realmente eficaz?

La necesidad de hacer frente a la inseguridad económica y social ha sido expresada por el actual Presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, que ha hecho de la dimensión social de Europa una de las prioridades de su mandato. Para reforzar los derechos sociales, la Comisión presentó en marzo de 2016 un anteproyecto del Pilar de los Derechos Sociales y puso en marcha una consulta pública; el Parlamento Europeo acogió con satisfacción esta iniciativa, que ya había pedido más acciones en el ámbito social en varias ocasiones. El pilar se presentó en abril de 2017 y fue proclamado conjuntamente por el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión el 17 de noviembre de 2017, en la Cumbre Social para el Crecimiento y el Empleo Justo celebrada en Gotemburgo, Suecia. Reafirma el compromiso de la UE de promover no sólo el progreso económico sino también el social y, para promover la convergencia social, presenta 20 principios cruciales, agrupados en tres categorías: igualdad de oportunidades y acceso al mercado laboral; condiciones de trabajo justas; protección e inclusión social. Aunque el proyecto tiene un gran valor político y simbólico para el futuro crecimiento sostenible de la UE, se evalúa sólo como punto de partida para la construcción de una Europa social. En cuanto al contenido del pilar, en primer lugar, reafirma derechos que ya forman parte del acervo de la Unión, y el objetivo es reunirlos en un único documento para darles mayor visibilidad. En segundo lugar, indica nuevos principios para abordar las dificultades derivadas de la evolución de la sociedad, la tecnología y la economía, como el envejecimiento de la población o la globalización económica. En cuanto al alcance del proyecto en sí, se ha concebido para la zona euro, ya que su objetivo es el mejor funcionamiento de la Unión Económica y Monetaria, pero también se dirige a otros Estados miembros, creando así incentivos para que se incorporen al proceso.

Además, es importante prestar atención a la naturaleza del programa, que ha sido objeto de debate: de hecho, aunque el documento representa un compromiso político fundamental, el texto sólo puede servir de guía para lograr un empleo eficiente y resultados sociales. Además, el texto establece que para que los principios y derechos puedan hacerse cumplir, es necesario que se adopten medidas o legislación en el nivel adecuado, de lo contrario se quedará en letra muerta. La aplicación del pilar debe llevarse a cabo a nivel de la Unión y de los Estados miembros respetando sus competencias y no implica que la Unión tenga que ampliar sus competencias y tareas tal como le confieren los Tratados. De este modo, la UE sólo sigue fijando unos requisitos mínimos y fomentando la coordinación en el ámbito social. Por las razones antes mencionadas, se ha considerado que la validez real del pilar no está a la altura de lo que se esperaba para garantizar una política social eficaz de la UE.

Críticas y desarrollos recientes para una Europa social

Esta iniciativa se ha adoptado para promover las dimensiones sociales de la integración europea y se ha aprobado en un momento crítico para la UE, que todavía tiene que hacer frente a varias crisis simultáneamente, tanto interna como externamente. A nivel de la UE, esta renovada atención a la cohesión social se debe también al preocupante resultado de las elecciones celebradas a nivel nacional en los últimos años, cuyos resultados han puesto de manifiesto el escepticismo de la opinión pública respecto a la gestión de crisis de los políticos nacionales y europeos. A este respecto, aunque el pilar representa un punto de partida importante para situar la dimensión social en el centro del debate de la UE, todavía quedan por delante una serie de retos. El texto carece de claridad y es necesario abordar las posibles lagunas. Debido a las diferencias existentes entre los sistemas sociales nacionales, los principios se han enunciado en una formulación muy amplia; por esta razón, es necesario establecer una hoja de ruta para aplicar el pilar.

Otras críticas se centran en la opción de adoptar una ley blanda, es decir, instrumentos no vinculantes, para garantizar la tarea fundamental de relanzar el modelo social europeo. De hecho, el Pilar no es directamente aplicable si no va seguido de medidas concretas de implementación, por lo que existe un alto riesgo de que este programa no produzca efectos tangibles en el corto plazo. Para ello, también es esencial que la UE y las instituciones nacionales establezcan una financiación adecuada para llevar a cabo los ambiciosos objetivos. Sólo así será posible traducir los derechos y principios en políticas sociales concretas.

Es fundamental promover el diálogo democrático con los responsables políticos e integrar los instrumentos políticos existentes en las futuras medidas legislativas, teniendo en cuenta que los méritos de la iniciativa de Juncker dependerán esencialmente de ello. Hay que señalar que, en los primeros meses tras la adopción del documento, algunos Estados miembros han mostrado un bajo nivel de ambición, al tiempo que han adoptado una posición general sobre tres expedientes que son esenciales para el pilar: el equilibrio entre la vida laboral y la vida privada, unas condiciones de trabajo transparentes y previsibles y la coordinación de los sistemas de seguridad social. Para que los objetivos sociales se hagan realidad, los Estados miembros deben dejar de rezagarse y cumplir los compromisos contraídos el año pasado. Por último, casi un año después de la proclamación de la principal iniciativa social de la UE, en octubre de 2018 la Comisión Europea adoptó el Programa de Trabajo 2019. Se ha afirmado que el programa se centra principalmente en el vínculo entre la política social y el mercado laboral, pero pasa por alto el ámbito de la protección social. Una vez más, no se ha dado suficiente prioridad a la promoción de la inversión social, que en realidad representaría una gran oportunidad para ofrecer soluciones concretas a los ciudadanos insatisfechos de la UE antes de las tan esperadas elecciones europeas de 2019.

Evelyn Astuccia
Evelyn Astuccia is a current Master’s student in EU interdisciplinary studies at the Institute for European Studies of the ULB in Brussels.

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